
De la ruina y el alcohol a fundar un proyecto de reducción de daños con rigor — sin postureo espiritual.
¿Quién es Emilio Quintanilla?
Podría contarte un currículum impecable adornado con palabras espirituales, pero eso no te serviría de nada. Si estás leyendo esto, es porque buscas respuestas reales. Así que vamos a quitarle el filtro a la historia.
Nací en Granada en el 76. Capricornio, cabezón por naturaleza. Fui un chico inquieto que maduró antes de tiempo. Trabajé de carnicero y de camarero, pero a los 20 años yo ya quería comerme el mundo. Empecé a montar mis propios negocios y abrí una carnicería con la que entonces era mi mujer. Y con los negocios, empezó a entrar dinero.
El problema del dinero rápido cuando eres joven y no tienes la cabeza amueblada es que trae compañía. Entré en una espiral de excesos: «marihuana, alcohol y, a veces, cosas más fuertes». Me creía invencible, pero la realidad me pasó la factura de golpe. Esa espiral me llevó directo a la quiebra absoluta. Lo perdí todo.
Con 29 años, arruinado y separado, decidí huir. Me escapé a Tenerife buscando empezar de cero. Pero a los demonios no los dejas en la aduana del aeropuerto; viajan contigo en la maleta.
La soledad y el fondo del pozo
En la isla, la cosa no mejoró. Al revés. Ahora estaba totalmente solo. Trabajaba de camarero, a veces de cocinero, y mi única compañía constante era la bebida.
Mi vida se redujo a trabajar, beber y lamentarme. Me pasaba los días mirando por el retrovisor, rumiando el pasado y dándole vueltas a lo mal que había salido todo. Ya no tomaba la medicación psiquiátrica que había necesitado de más joven para la ansiedad, pero el alcohol era mi nueva anestesia. El pozo era cada vez más profundo. Sentía que mi vida estaba terminada y que de ese bucle oscuro no había salida.
Y entonces, un video de YouTube me cruzó los cables.
La Llamada del Sapito
Estaba un día matando el tiempo cuando me saltó un vídeo del actor Nacho Vidal. Estaba hablando de algo llamado Bufo Alvarius. Hablaba de una experiencia loquísima donde parecía que morías y volvías a nacer. No tenía ni idea de qué era aquello, pero esa palabra se me clavó en el cerebro.
Siempre digo que nosotros no buscamos a la medicina, ella nos busca a nosotros. Aún no he conocido a nadie que no sintiera «la llamada» antes de probarla. Y yo la sentí. Tenía una necesidad vital de salir de mi agujero.
Como las cosas llegan cuando tienen que llegar, me enteré de que unos chamanes mexicanos venían a Tenerife a ofrecer esa medicina. Era hace unos 9 años. Costaba 250 euros el fin de semana en Cristóforo, una finca preciosa en el sur de la isla. Me planté allí con cuarenta años a mis espaldas y el alma rota.
Aquel día, en Tenerife, morí. Literalmente.
Fumé la medicina del sapito y todo lo que yo creía que era se desintegró en 15 minutos. Fue un renacer absoluto. Pero no te engañes, la pastilla mágica no existe. La verdadera sanación ocurrió en las semanas siguientes, gracias a las charlas y la integración por Zoom con los facilitadores. Ese proceso de recolocar las piezas de mi nueva cabeza fue lo que me salvó la vida.
La Ayahuasca, los Honguitos y mi vida a los 50
Fueron esos mismos facilitadores quienes me hablaron de las microdosis de Ayahuasca y me recomendaron probarlas para ayudarme a asentar este nuevo estado. Esto es algo que mucha gente ni siquiera sabe que existe: cuando se habla de microdosis, todo el mundo piensa automáticamente en psilocibina, y se olvida de que la Ayahuasca también tiene su propio protocolo. Empecé a tomarla y me dio una claridad mental brutal. El alcohol desapareció. El ruido se apagó.
A partir de ahí, empecé a hacer un trabajo interior real. Salté a estudiar las microdosis y macrodosis de psilocibina por mi cuenta, compré mi primer pan de setas, aprendí a cultivarlas en casa y conocí el poder transformador de la microdosis de hongos (tiempo después llegaría mi primer gran viaje con ellos).
Al sanar yo, empecé a atraer cosas luminosas a mi vida. Conocí a la que hoy es mi mujer.
Antes del Sapito, con 40 años, creía que estaba todo perdido. Hoy, a mis 50 años, tengo a mi mujer y a mis dos hijas, Mia y Maya. Tengo equilibrio, tengo un propósito y tengo el control absoluto de las riendas de mi vida.

El nacimiento de Psiconauta Consciente
Si te cuento todo este bagaje pesado no es para dar pena. Es para que sepas que quien te habla ha estado en el mismísimo infierno y ha usado las herramientas que nos da la naturaleza para reconstruirse desde las cenizas.
Hace seis meses, mirando todo el camino recorrido, sentí que tenía que devolver el favor. Así nació la idea de crear Psiconauta Consciente. Quería recopilar toda la información posible sobre estas magníficas herramientas, pero hacerlo con rigor, con respeto y sin misticismos baratos. Por eso existe esta web y por eso te estoy escribiendo esto hoy.
No busques atajos. Busca herramientas reales. Si yo pude salir, te prometo que tú también puedes.
Un abrazo enorme, psiconauta. Nos vemos en el camino.
Emilio Quintanilla.
Qué vas a encontrar en este sitio
Todo lo que escribo sale de lo que he vivido y de lo que sigo investigando. Si es tu primera vez por aquí, estos son los puntos de partida reales:
- Microdosis: protocolos, ciencia y cómo empezar sin meter la pata.
- Ayahuasca: preparación, ceremonia e integración, sin filtros.
- Retiros Psicodélicos: análisis honestos de centros reales, qué buscar y de qué huir.
- Club Psiconauta: si quieres llevar tu proceso más en serio, con seguimiento y comunidad.
Preguntas Frecuentes
¿Emilio es médico o terapeuta?
No. Emilio se presenta como investigador y explorador de la consciencia, no como profesional sanitario. Su autoridad viene de la experiencia vivida y de años investigando por su cuenta, no de un título médico o terapéutico — por eso este sitio nunca sustituye el consejo de un profesional de la salud.
¿De dónde sale la información científica de la web?
De estudios y fuentes citadas directamente en cada artículo (universidades como Johns Hopkins o el Imperial College de Londres, revisiones publicadas, ensayos clínicos), combinada con la experiencia práctica de Emilio. Cuando algo es opinión personal o experiencia propia, se dice como tal — nunca se presenta como ciencia establecida.
¿Se puede contactar con Emilio directamente?
Sí, escribiendo a info@psiconautaconsciente.es. Dentro del Club Psiconauta también hay una comunidad y seguimiento más directo.
¿Por qué confiar en esta web y no en otra?
Porque aquí no se venden curas milagrosas ni se esconde el riesgo. Cuando algo no cumple un estándar mínimo de seguridad, se dice sin rodeos, tenga o no relación comercial con este sitio. La reducción de daños y la honestidad van antes que la venta.
Si quieres llevar el proceso más en serio, en el Club Psiconauta tienes protocolos de integración, seguimiento real de tus dosis y una comunidad de psiconautas detrás.